¡¡Qué
despertar más raro en este día...!!
¡Si
mi pueblo es un pueblo bien austero...!
No entiendo
cuanto globo y cuanto ruido,
Que
gentío, nativo y forastero,
ha llenado
las plazas y las calles
con
gritos que se escuchan hasta el cielo...
¡Me
quieren hacer santo..! ¡¡No es lo mío..!!
Lo mío
es ser del pueblo, ser “romero”
que
huele a flor de monte, a tierra seca,
-campesino
de sol y de sombrero- .
No
soy Oscar Arnulfo, ¡soy Romero!
Romero
a secas, hombre de a pie, ¡solo!..
Sí,
amigo de los pobres del mercado,
y muy
amigo de Dios en el que creo...
Como
arroz y frijoles, ¡¡ y pupusas..!!
igual
que lo hace el pueblo a quien yo quiero...
Por
eso me resulta tan incomodo me den
el “beato”
por trofeo.
No quiero
que me den nada, di mi sangre
cual
humilde, tierno y fiel cordero...
¡Qué
regalo me hizo el Pastor santo,
qué
medalla me puso El, en el pecho...!
Y esa sangre, yo dije, que algún dia,
brotaría
caliente entre mi pueblo...
Yo no
quiero banderas ni pancartas,
que
me suban arriba, a los luceros...
¡soy
solo obispo, un cura, un fiel cristiano,
que
apenas hice solo lo que debo...!
siendo
para Jesús su pobre obrero...!!
Mil
gracias Padre Santo, por dejarme
con
mi querida gente, aun despierto...
Y hacer
que mano a mano construyamos
esta
hermosa locura de tu Reino...
¡ No
estoy muerto, estoy vivo y grito y grito
que
el amor al hermano es lo primero...!
Lamberto
Picado, cmf
San
Salvador, Mayo de 2015
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